CARTAS AL dIRECTOR

ESAS GARIN
O sea, lo de las Garín de la calle Loyola junto a los arcos del Buenpas es algo que clama al cielo, un supermercado panadero con servicio de pan un domingo sí y el otro también, con unas colas largas y persistentes, porque la cola puede ser larga pero fluída y aquí es larga y estreñida es decir que de no correr por más esfuerzos que se hagan.

dos ancianitas venerables que persisten en llevar las riendas y están y las queremos muchísimo pero la verdad es que están para el arrastre, no para arrastrar of corse sino para ser arrastradas, y te toca por fin la vez y hay una llevándose descaradamente media tienda: aceite, botellas de vino, lo que se le antoja, y entonces la cosa se alarga todavía más, pero vamos que a parte del incidente que se lo hicimos tragar a la tía a gritos nada más entrar en el gallinero y ella que a ver por qué a ella, que otras también compraban y él a usted le importa la gente un pito, pues ellas como tals están ya para la jubilación verdaaa y no se crea que les salieron los colores cuando el enfrentamiento y las uñas, qué va, ellas tan tranquilas, llegó la siguiente y se puso a charlar como si nada –media ciudad en la calle esperando- preguntándole concretmaente la de la caja y de ahí el singlar por la familia y las fiestas.

-a esas, que las echen
-tú, calla

bueno, un numerito el de las Garín, porque si se pusieran es un suponer la una aquí y la otra allí con una caja de cambios cada una y cien kilos de pan y a servir, aquello se despejaba en un minuto, como hacen las de La Vienesa por ejemplo que están a dos pasos, pero qué va: la de la entrada no es la que da –el pan- y la otra la que cobra y entonces salir or allí y todo fluido, no: tú entras y pasas por caja tropezándote con la anterior qeu, servida, viene de vuelta; pasas por fin a la que da –elpan- y has de volver tropezándote con la siguiente mientras te gritan la cantidad; que no oye la cajera, que es la Garín más ancianita de las dos y, bueno para qué seguir, yo lo que digo ¿por qué no se jubilan? Que se jubilen de una vez y dejen paso a las nuevas generaciones.

-a esas, que las echen
-tú, calla

que se jubilen las dos del brazo y si por ejemplo no quieren dejar de bajar a su imperio, cosa comprensible dada la chochez de la edad, pues que se manden hacer un par de sillones rojos con dosel y vestidas como les de la gana reciban a una hora prudencial a las amigas, a los niños, al guardia de la equina y hablen y hablen y canten los números de las cosas, porque esa es otra: vas en día de labor y después de haber esperado una hora con las cosas en la bolsa para ser maracado para pagara, que es igual el día de labor que el de fiesta, que no conoce el precio no recueda el preico de alguna cosa la que cobra y canta “María, la de Gordon’s cuánto” y la María “tanto”.

-a esas, que las echen
-tú, calla

o que se casen con el Menudito, porque claro la cosa va y tiene explicació, como todo, que no hay milagritos, que no hay ni milagrito económico alemán-locos-hijosdeputa ni milagritos de Lourdes ni nada: todo tiene su explicación, lo que pasa es que hay muchos digo muy pocos que la saben y parece milagrito, pues bien cuando llegas los domingos a la cola gallinera y van pasando las fracciones de minuto, de cincominutos, de diezminutos y aquello no avanza  te has repasado ya todos los precios de las bragas y sostenes de Almacenes el Buen Pasotr y echado la cuenta de cuántas mantas te tocarían en la de al lado si compraras 12.600 puesto que por cada una que te llevas te dan otra de regalo, va y aparece el Menudito con un carro de periódicos y claro, hace el agosto: la gente pierde la noción de la cola y el pudor como en los naufragios, avalanzándose sin orden ni concierto sobre él, arrancándole de las manos la mercancía sin esperar ni a las vueltas, comida como está del aburrimiento moral y sed de lo que sea.

Así que a m ientender, lo de las Garín no es sólo Arterioesclerosis Perfectamente Comprensible a sus Edades, sino estricto entendimiento y marketing con el Menudito.

A.A.
 

UNA SEÑORA DE BATA
-Sí, ésta yo creo que me quedrá bien, pero a ver esa, me voy a probar también de las acolchadas.
Edad media entre 35 y 45 años, pelo rizadito, rubio pelirrojo de peluquería no muy cara, ni guapa ni fea sino todo lo contrario. Parece algo gorda pero no se le puede ver muy bien con esa bata azul marino afelpada que va del cuello a las muñecas, y del cuello a los pies, y que tiene una cremallera gorda y brillante por todo el centro de la delantera, haciendo montañas de recovecos.
La señora X de Vitoria estaba en una corsetería cerca del teatro Florida y yo miembro de un comando incontrolado de Euskadi Sioux había entrado a comprar unas bragas negras.
Las dependientas seguían atendiendo y escuchando a la señora X.
-Sí ésta me va a venir muy bien para por las tardes. Por las mañanas me pongo una que tengo más vieja y con el pijama debajo, que me lo quito a la hora de comer y me pongo a hacer la casa. Me pongo la vieja porque limpiando se mancha una mucho ¿verdad? Sobre todo la pechera. Ahora, que yo nunca uso delantal.
Manosea las batas, manosea la bata que tiene puesta y mis bragas negras siguen esperando. Escucho absorta a la señora X de Vitoria que vive en bata.
-Para comer me gusta onerme una limpia y así un poco más de vestir y a la tarde que puedo estar más tranquila pues estoy tan ricamente.
A la dependinta jefa se le ve el pluemro.
-Si es que una bata bien echa es como un vestido.
-Sí claro, esta me queda bien ¿verdad? es muy lucida pero bueno voy a probarme otras.
La señora X al final confiesa su pecado, los sábados por la noche se quita la bata y sale por ahí. Igual es queha visto la fiebre del sábado noche y se le ha pegado porque con lo ricamente que está en su piso eligiendo la bata apropiada para la ocasión...

P.Z.