SAN KANUTO JESUITAS PARA NO REIR

Tomate primero.- Deusto es un colegio, un colegio grande, porque como universidad no hay por donde cogerla.

Tomate segundo.- Un colegio electoral.

Tomate tercero.- Ni colegio ni nada;Deusto es una venganza.

Tomate cuarto.- Un complejo sado masoquista.

Tomate quinto.- Un mogollón.

Tomate sexto.- Un mogollón que cuesta 70.000 chuchas al año.

Tomate segundo.- Pue syo, improvisando diría (lee un papel, la contramemoria que intentaron leer este año): Es un sitio donde hay un proceso continuo de autocracia y elitismo, que jalona casi un siglo de existencia de esta universidad privada.

Tomate primero.- 90 años eta gero hau!

Tomate segundo.- Pues yo sigo improvisando: Y porque tenemos memoria no podemos menos que recordar aquí, porque lo hemos sufrido y vivido, los principales hitos de carácter represivo deustense. Jodé, en la presente década hubo: 29 alumnos expedientes en verano del 72, 20 expulsados en febrero del 74.

Tomate tercero.- Y por fin se muere Franco. No lo pone ahí, pero es verdad.

Tomate segundo.- Sigo improvisando: Hubo siempre una estrecha selección ideológica del profesorado, cuando no su eliminación por cualquier procedimiento, como en Teología y Derecho en los años 74 y 75. Y para los empleados como personal no docente, también hubo despidos en el 73, 74 y 75... Aparte numerosos cierres patronales.

Tomate cuatro.- Da la casualidad que en el curso 76-77, cuando Aranzadi era todavía vicerector, dos veces que faltó Dou, aquel rector que nosotros pensábamos que era un hijo puta, pero que luego resultó ser una buena persona aunque parezca mentira, pues Aranzadi fue y cerró la Universidad. Comenzaba su estrategia...

EN EL EXILIO

Son las ocho de la tarde del lunes 19 de febrero. Hace exactamente un mes que los alumnos de primero de FICE (Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación) de la universidad de los jesuitas de Bilbao organizaron la fiesta de San Kanuto en colaboración con el “Tomate Rojo”, un colectivo dedicado a la crítica y el humor, cuyas principales actividades son poner carteles en un patio de la universidad y organizar fiestas para el cachondeo y estímulo imaginativo y pensante del alumnado.

Ahora hace exactamente un mes que Dionisio Aranzadi, rector magnífico de la Universidad de Deusto, comenzó su guerra santa contra el Tomate de sus insomnios, declarando la fiesta de San Kanuto obscena e irreverente.

El Tomate Rojo nos habla desde el exilio. Y es que aquí, encerrados en la Facultad de Bellas Artes, echan de menos la casa, sus aires de convento, el busto del hermano Gárate, el Sagrado Corazón de la mano extendida de la escalera principal, aquel al que los jesuitas cortaron el brazo porque la gente pasaba y le daba la mano y le decía: “hola, buenos días”, y al que ya le han puesto el brazo gracias a una reivindicación del Tomate. Echan de menos a los jesuitas (jesuitas de obediencia vasca) y a los decanos (personajes con diez culos) y a la suave moqueta beige del rectorado (lugar apropiado para defecar, cuyo nombre proviene de recto, última porción del intestino grueso). Pero es que su diccionario secreto, sus carteles y sus risas han estallado junto a los petardos de San Kanuto.

Mañana, martes, Deusto abrirá otra vez sus puertas. Porque ya Dioniso Aranzadi ha consumido 100.000 pesetas en sellos, sobres y papel para tener informado a todo el mundo de lo que piensa y de lo que son capaces de hacer unos “amnarcoides” sueltos.

Dioniso Aranzadi es nieto de un minero de Gallarta y Fraga le secuestró durante el franquismo un libro sobre cooperativas. Habla perfectamente el euskera e insiste en el servicio de Deusto a la cultura Vasca. Según numerosos profesores y alumnos es el papel que juega. Esos mismos dicen que en realidad representa al búnker y que para ascender al rectorado dio el golpe de estado y se cargó a Dou, el liberal.

Allí, al borde de la pestilente ría de Bilbao, la universidad está hoy desierta de esos 7.000 alumnos de clase media (38% de clase media baja, 33% de clase media y 28% de clase media alta) que ha revelado acuden una encuesta hecha por el rectorado.

Aranzadi, con aspecto bonachón, gafas de miope y una pipa colgando de la comisura izquierda del albio, defendió a EUSKADI SIOUX su postura. En todos los sitios se respetan los símbolos y todos los partidos tienen sus métodos de disciplina.

Total, que a pesar de las protestas de todos los partidos de izquierda (desde el Psoe hasta la radicalización), de los antiguos alumnos y de los alumnos, mantiene los cuatro expedientes a otros tantos miembros del colectivo Tomate Rojo y un quinto, en trámites, para el que intentó hablar en un acto en el que intervenía Juan Iglesias, Consejero de Trabajo del CGV, allí en la universidad. Mantiene las 33 sanciones para los desalojados de la Bibliotca, que perderán la convocatoria de junio, y mantiene el proceso penal contra Josu Samaniego, uno de los fundadores del Tomate, por allanamiento de morada.

Y es que a Dionisio Aranzadi no le hacen gracia esas obras de teatro y esas revistas que hay por la calle. Le parece que son gente que ha perdido la sensibilidad y que eso no es humor. El dijo a EUSKADI SIOUX que se reía de cosas normales, de coss graciosas, pero que la verdad, no le quedaba mucho tiempo allí en el rectorado para leer cosas chistosas.

El Tomate Rojo y sus simpatizantes sí que se lo pasan bien, a pesar de todo, en el encierro de Bellas Artes, mientras preparan la carta que, al igual que Aranzadi, van a mandar a los papás para que sepan qué hacen sus hijos. Colchonetas, sacos de dormir, tableros de ajedrez, guitarras, comida, es un encierro de fuste. La última noche, antes de la vuelta a casa...
 

CARTELES ELEGANTES

Josu Samaniego ya ha acabado la carrera; por eso le acusan ahora de allanamiento de morada, porque a pesar de todo él sigue fiel al Tomate Rojo.

-Es que intentaba poner lisa una morada que es de lo más oblicua.

En el 76, con otro amigo que era del barrio de Deusto, como él, y después de haer pasado el maravilloso test proyectivo para encontrar desequilibrios entre los militares, que utilizan junto a preguntas de cultura general los jesuitas para decidir la admisión, fundó “La Bernarda”. El traumatismo de qué querrán los jesuitas que vea en la mancha de tinta esa de la filmina, tuvo mucho que ver con la parida de La Bernarda.

Tomate primero.- Es que si tú ves, por ejemplo, la mancha de tinta y dices pues veo aquí dos curas jodiendo, es probable que no entres; en cambio si los curas están rezando, seguro que entras.

Tomate Segundo.- Y que para estudiar Letras no tienes otro lado, que cuando Martín Mateo, el rector de Lejona, pidió dinero para hacer la facultad de Filosofía y Letras, la Banca dijo que no.

Tomate Tercero.- Es que ellos tienen la razón por el mango.

A comienzos de curso La Bernarda ya era el Tomate Rojo y se estrenó con una procesión y Tomate Crucis en el aniversario de la muerte de Franco. De antes ya llevaban un montón de carteles. Hasta lograron demostrar que Mao era un jesuita.

-Tomate cuarto.- Esa semana y la siguiente no nos saludaron los del MC.

Tomate quinto.- Es que también nos metíamos con los clichés que utilizábamos entonces, los rojos.

Tomate sexto.- Lo poníamos todo picha arriba.

Dionisio Aranzadi ya desde entonces coleccionaba los carteles, que eran arrancados por su extensa red de colaboradores. Irónicamente transmitió al tomate rojo que le parecían muy elegantes.
 

SAN KANUTO Y SAN MANOLO

Ninguno de los que asistió a la fiesta de San Kanuto el 19 de enero pensaba que se iba a montar bronca.

Jordi había sido el ingeniero encargado del muñeco.

-Era media calabaza cortada, vaciada por dentro los ojos y la boca, con unos puerros que hacían de pelo y una txapela. Luego había una zanahoria de nariz y otra de pito, un cigarro en la boca. Y con una caja de fruta y dos palos de escoba se llevaba.

-Tomate primero.- Igual Aranzadi se refiere a la baja sexualidad porque pusimos la zanahoria muy abajo. ¡Me lo estoy preguntando!

Tomate segundo.- También nos dicen en el pliego de cargos que la zanahoria estaba colocada a modo de partes pudendas y que intentaba imitar el pene masculino. Nosotros podemos prometer que intentamos, con los chicos de FICE, imitar el pene femenino, pero nos fue imposible.

Hubo una procesió o pasacalles con petardos, serpentinas, confettis y globos y llevando al muñeco hasta el aula magna. El personal se iba adhiriendo a la fiesta y gritaba: ¿Qué hace un santo como tú en una uni como ésta? Más kanutos al makuto. Kanuto, Kanuto queremos un hijo puto. Más porros, menos porras. Mas librillos (de papel, se entiende), menos porras.

(sigue en la pag. 8)