CRITICA MANTELARIA

El cordero de Azitain

Al Azitain de Eibar se va a comer cordero, que ya no lo parte con las servilletas el tío Pablo pero que sigue estando muy rico; el rito tiene tres cuartos de siglo y se lo enseñó al tío uno de Urritxain, que volvía de la Argentina, y el tío a su vez a Joseangle, que suda frente al escritor; la cosa dura dos horas, el suelo del erretoki es de tierra y ladrillo refractario, de siete metros de largo por dos de profundo: el burduntzi tiene dos cruces, una para las manos y otra para las patas, a 30 centímetros del suelo las manos y 15 las patas; el carbón es de encina y viene de Extremadura; el cordero de Urbasa y Aralar.

Se enciende el carbón en el medio y se separa con un rastrillo la mitad al norte y la mitad o un poco más al sur, la parte norte separada 20 cms. De las manos, la sur pegada a las patas, que tienen más carne y necesitan más calor; puesto el bicho sobre las cruces, se le va dando una vuelta cada diez minutos como a Sanlorenzo, acercando la brasa sur un poco cuando mira al suelo el riñon; el fuego norte está quieto hasta media hora antes de acabar el rito, momento en que se baja un poco para que se acabe de hacer el espinazo. Juntándose ambos fuegos los últimos cinoc minutos en un abrazo postrero a todo lo ancho del lecho para tostar la piel.

Suda el oficiante y se solaza el monaguillo, a quien sólo queda por saber un secreto y es el de la salsilla, que es de sal, ajo y vinagre, y que se vierte tres o cuatro veces sobre el bicho, media hora antes de sacarlo del burduntzi, pinchándolo previamente ; el bicho así aliñado es de muslos duritos y costillas crujientes, manjar propiamente celestial; siguenle luego dos fuentes, con la tripotxa o sangrecilla en revuelto de huevos la una, y los higadillos y asadura nadando en sus jugos la otra; tras la qus que se puede pedir estupendo flan, cremoso arroz con leche en tazón de desayuno, y casera cuajada en cuenco de cristal.

El caserío Azitain abrió la taberna a principios de siglo con Benito Aguirre y Simona Alberdi, y es desde entonces predio de mujeres, aunque los que asan sean hombres: Felisa, Candi, María, Dolores y por fin Mertxe, madre de Joseangel, depositario de la ciencia del tío: los bilbainos conocían bien al tío Pablo y le llamaban a sus casas para la ostentación o el desquite, y allá iba el hombre con el cordero y el carbón; Azitain sirve el cordero con las manos y aconseja comerlo con los deos, pues el filo del cuchillo y diente del tenedor lo desnaturalizan.

Llegan hasta la mesa las intrigas oñacinas de los parientes mayores de Unzueta, palacio que todavía está en pie en las inmediaciones; en Zenarruza casó don Celinos con una hija de Unzueta a finales del Once, trayendo de regalo 24 vacas preñadas en Navarra, cita cultísima anterior a la fundación de Eibar; Azitain en fin cierra los domingos, tiene párking propio y teléfono 717135,al que conviene avisar con un día al menos de antelación para un mínimo de medio cordero, que vienen a ser tres kilos, ue en la zona se los liquidan entre cuatro comensales pero que bien puede saturar a ocho; y que con todos los aditamentos descritos, más el vino y el café, subió el 31 de febrero a este sioux tragaldabas a 3.710 pesetas.

A.A.  

CINE EXPRESO DE MEDIANOCHE

Es una película de una violencia extrema. Y vale en todo lo que es hacer un buen trabajo cinematográfico. Totalmente incómodo el espectador ante lo que está viendo, es un producto consciente al hacer jugar los elementos audiovisuales con un realimso y un conocimiento de la capacidad que tienen las escenas de torturas y la música para penetrar hasta el numen del inconsciente y hadcerle a uno revolverse en la silla y cada vez que se acuerda de lo visto en la pantalla. Porque la historia en sí no es ni más ni menos violenta que otra infinidad de películas que no logran sin embargo penetrar como lo hace Expreso de Medianoche.

Se puede perfectamente continuar la reflexión que iniciamos en Flor de Otoño. La misma ficción artística presentada con el ánimo de no sobresaltar al espectador puede tener el efecto de rebajar la comunicación del problema en cuestion. Era el caso de Flor de Otoño y su trasvase monótono entre las tres esquizofrenias que padecía, o en el caso de Soldados de A. Ungría que, ante un buen montaje de historias de pre-guerra y de guerra y de derrota, es una película suave que posiblemente de tanto quitarle tralla a lo que se cuenta, acaba siendo como una postal en un tema que no es precisamente amoroso.

A Expreso de Medianoche se le pueden achacar defectos de contenido. Una película americana hecha para los occidentales. Porque al fin y al cabo las cárceles turcas pueden ser igual mejores que las americanas que aparecen en “Cárcel caliente”, donde se aplica la tortura de los electro-shoks por nimiedades en la conducta de las reclusas. Sin embargo hay algo que apoya la violencia límite de Expreso de Medianoche: la capacidad que han tenido de expresar, gráficamente, dos hombres como representantes del Poder y del preso. El Director Turco es una no sólo magnífica interpretación sino una fenomenal utilización para nuetsra mentalidad de lo que es el Poder personalizado. Toda la interpretación, toda la incomunicación, toda la implacable lógica en la actuación del Director es el Poder mismo y su comportamiento. Hasta el intento de follárselo real y en sentido estricto.

Este trabajo no ha podido ser casual ni tampoco es obra de un buen conocimiento de las técnicas cinematográficas. No es una película especialmente insultante para los orientales, y contiene un muy buen análisis sobre el resumen atroz en las relaciones individuo-Estado.

Pertenece pues, a ese tipo de cine americano que como “Convoy” de Peckimpah expresa de manera bastante clara la lucha de clases sin necesidad de hacer o mal cine o un panfleto. Es un cine de masas y por tanto con la principal virtud para ser un moderno “cine político”: ser capaz de llenar las salas de proyección. Y en fin, intento pormenorizar la impresionante crudeza de que la violencia sirva para lo que quiere servir, sólo si es capaz de expresarse de una manera espectacular. Los problemas, que ya no son razonables por sí mismo y nace la violencia, con ella adquieren una complejidad que, encima, como digo, sólo es eficaz expresada de una determinada manera.

GARIKOITS ZABALA.