EL SESO, EL SEXO Y EL SAXOFON

 De muy niño vivía yo cerca de un Parador al que solían llegar inglesas. Desde las aulas de la escuela pública se preparaban las tácticas de ataque y se discutía tamaños y hermosuras de aquellas jóvenes de piel pálida. “Eh, chavala: fokin, fokin” haciendo al mismo tiempo los gestos de esquiar. Y siempre entendían, las listas. Y siempre recuerdo que les hacía gracia salvo la única vez que yo personalmente me atreví a insinuárselo a la niña que me puso una cara tal de perro que sencillamente me traumatizó. Siempre tengo presente esa escena como inicio de mi complejo de feo. Pero era un entrenamiento. El fútbol, las peleas entre las cuadrillas y las inglesas constituyeron durante aquellos años la gimnasia que luego nosotros y nuestros hermanos pequeños después, hemos dedicado exclusivamente a la política.

 A las inglesas les gustaba Zarauz. Más que Donosti. Y Zarauz ya se fue convirtiendo en el lugar de moda, Euromar a donde las neskazarras del difunto trinkete iban a poner el corazón a disposición. Pero, ay, que eran unas exigentas. Y no como las inglesas que bien ponían otras cosas en juego. A las del trinkete les gustaba el matrimonio, so pena de parecer putas y la falta de entrenamiento acuchilló muchos cuerpos y mejores deseos.

 Si Zarauz era cosmopolita, Deba era un pueblo con veraneantes madrileños. D los de venir casi todos los años. Gente pulcra, ya se sabe, de pastoja y centralismo y sólo Falete les salió rana, el chico, que va y se queda fijo en el país. Las niñas madrileñas, eso sí, de buen ver y bien alimentadas, mantenían distancias con el populacho, tímidos los jóvenes de Deba cosa que ya se ha quedado como una característica del pueblo ése. Los de Deba son tímidos, eso está claro. Era la falta de entrenamiento. A la gente de la costa que no vivía del pescado y sí un poco de los veraneantes y los pisos alquilados y esas cosas, las madrileñas nos los han dejado marcados. Porque allí no sucedía ni fokin ni nada que se le pareciera en atrevimiento. Y encima les pusieron a las “mininas”, maestrillas en período de evangelización falangista, durante  los veranos. Y de esa carencia y esas marcas profundas nació en los chavales de Deba el deseo de ser entrenadores y grandes directivos. De ahí las largas conversaciones sobre el fútbol y la pasión por Puchades, que acabó siendo el mote de Iñaki Esnaola. Pero sólo para los amigos. Y yo soy de los que siempre he tenido que llamarle Iñaki.

 El tiempo ha venido luego demostrando que no había tanta diferencia entre ser entrenador o directivo de algo y ser político. No importa el largo camino, si se persevera. Porque el profesionalismo sólo se aprende en ello. Y ser inexorables. Todos los hombres pueden encontrar raíces para que el relato de su vida sea como la saga de todo un Pueblo. No importa pues la timidez o la valentía, ni tan siquiera ser un poco pueblerino si uno sigue siendo fiel a lo que tanto añoraba de pequeño.

GARIKOITS ZABALA

telenolte Ya pasalon pelo vienen las municipales

 Mi no sabel,  honolables señoles y señolas, si habel tanta plopaganda como en las otlas. Pero yo ya estoy harto, como todos ustedes, de tanta pelmada publicitaria y de tanto anuncio de partido con grano azul, cloro y biodegradante. El que ha sufrido menos ha sido el diputado Monzón.

 Sí, porque resulta que en la cárcel se ve muy poco la tele, el funcionario, o el policía te la apaga, te meten en la suite, coges un buen libro y lees todo lo que en la vida no has tenido tiempo de leer. Cuando el camarada Sanromá se echaba adelante y parecía que iba a salir por la pantalla de la tele y meterse dentro de casa, a pesar del derecho constitucional a la intimidad, suspiraba por la tranquilidad que disfrutaba Monzón.

 Creo que la princesa del buen hablar, de las dotes oratorias, de la persuasión personificada es Rosa la Roja. Pero para el caso que se hace a la tele desde el Fantástico ése, creo que se ha derrochado energía en este medio tan descalificado, pesao e insoportable. También Monzón se salvaría de oír y ver a Rosa.

 Después de visto el poco éxito de este medio lo interesante sería que los partidos políticos buscasen otros procedimientos. UCD ya ha empleado el teléfono que para el sufrido votante es una pelmada inmisericorde y no nos reporta nada de nada. Yo les animaría a que usasen, honolables señoles, palomas mensajeras. En mi casa somos dos votantes lo que nos daría por partido político y coalición unos treinta segundos platos que no se los salta un gitano, paloma mensajera con salsa electoral.

 Veo los muros de mis ciudades, ¡oh ruinas de Itálica fermosa!, y el corazón poeta se me encoje. ¿No podrían los partidos políticos poner carteles de barquillo, echar pasquines de hojaldre, y en vez de cerillas caramelos? Votaríamos más.

 Total, la tele ya no sirve para nada, al menos en Euskadi. Los partidos políticos tengan en cuenta mis iniciativas y así tendremos una vida política más dulce que falta nos está haciendo. Sugar me.