CRITICA SULFURICA

CINE El cine de pasado mañana “En 1964” un documento extraordinario da la vuelta al mundo en las pantallas de cines y televisores: el asesinato de J.F. Kennedy. Este documental fue filmado por un aficionado al cine con su simple tomavistas de super-8”.

Algunos años más tarde se celebra un Festival de Super-8 en Ranelagh. Con un proyecto de lampara xenon el local de 350 butacas y 26 metros de distancia proyector-pantalla se vió abarrotado por 600 personas diariamente. El éxito motivó el interes de las televisiones por ese formato reducido. Hoy en día las más avanzadas televisiones utilizan un alto porcentaje en sus programas de filmaciones en super-8. En el año 1973 París se convirtió en cnetro de reunión de cineastas superochistas. Un Festival que fue visto por 7.000 personas, una duración de 17 días, y un formato super-8 tratado profesionalmente. Una novedad importante: cualquiera podía llevar su película bajo el brazo y exibirla.

Cinco años más tarde las innovaciones técnicas han puesto el super-8 a nivel absolutamente profesional, y al mismo tiempo lo han hecho accesible a una mayoría de personas, y a todos los grupos, colectividades, asociaciones de barrios, vecinales, etc.

El super-8 se nos presenta como el medio más idóneo de expresión auténticamente popular. El intercambio de películas entre unos y otros puede ser un medio de conocimiento revolucionario y sobre todo no controlado. La proliferación de salas de super-8 peude echar abajo todo el tinglado comercial del cine en 3 y 70 m/m.

Hoy pretender hacer cine en 35 y distribución comercial debe ser tomado como un periodo de transición hasta que consigamos imponer un medio más barato que posibilite el acceso al cine de todos los que lo deseen. Y ello conlleva la desmitificación del autor de cine por más que sus películas no parezcan realmente revolucionarias.

La utlización del super-8 a grandes niveles va a hacer imposible la manipulación del medio cine con unos fines ideológicos o comerciales: será dejar expresarse a la vida misma.

ARATZ  

quiere ser el amante de mi mujer?

Bertrand Blier La costumbre de los distribuidores de filmes de tratar al público de aquí como a algo híbrido de mono y monja renegada ha traido como consecuencia en el caso que nos ocupa que un título inteligente como “Préparez vos mouchoirs” se convierta en “¿Quiere ser el amante de mi mujer?”.  Título-cebo para picarones, inhibicionistas, pajilleros de letrina y sádicos de la Alameda. Pero bueno, cada público tiene las traducciones que merece, y el de aquí se sigue riendo con hilaridad nerviosa y mojigata cuando oye decir en la pantalla “follar” o “cojones”. Ya sé que han sido muchos años bajo el manto de la Virgen, pero ya va siendo hora, ¿no? Consecuencia de lo dicho es que muchas personas sensatas se quedan en la calle sin entrar a ver esta joya de vertedero, por miedo a caer en un porno-spaghetti, mientras la sala se llena de catadores de chistes vetrdes que se desternillan a destiempo por el mero hecho de oir en la banda sonora la palabra “gilipollas”, sin disfrutar de la corrosiva filosofía del fime,una de las más trascendentes gamberradas de Bertrand Blier después de “Los Rompepelotas” (los protagonistas son los mismos y la pupila los acoge con cordialidad, como a viejos compañeros de distensión). Bertrand Blier en dosis contundentes como esta puede dejar vacías las salas de espera de Urcola, Ganzarain y Langarita: desenpolva las vaginas, aceita los penes, preconiza la libido colectivizada y el derecho del niño al sexo; arroja vitriola a los ojos de la respetabilidad y espeluzna a los matrimonios de sábado por la noche. Cuando los personajes de Blier van a la cárcel –hay un cierto chaplinimso marginacional- nos parecen más libres, muchísimo más, que el espectador que se avinagra en la butaca de al lado. No te la pierdas, tío. Abajo el matrimonio cristiano, al fuego los códigos penales, a la picota los médicos y los gendarmes a hacer playa grano a grano. En pie, polígamos de la tierra: hagamos en Euskadi camas redondas en vez de javieradas. Imitemos a los fantoches y “clochards” de Blier. Son la solución, la utopía, la cátedra maldita y necesaria.

FALETE  

ARTE EXPOSICION MUJER Y ARTE: UN CONJUNTO CON ENTIDAD La Asamblea de Mujeres de Donosti organizó los pasados días 7, 8 y 9 de marzo una serie de actividades entre las que destacaba por su novedad en este tipo de ciclos una exposición de obras creadas exclusivamente por mujeres que se dedican al arte.

Instalada en los Bajos del Ayuntamiento, lugar desangelado donde los hayas, la exposición recogía una gran diversidad de disciplinas con aportaciones de pntura, dibujo, diseño gráfico, fotografía, objetos de arte popular, cerámica y tapiz. Una señora que prefirió silenciar su nombre y darse a conocer como “una madre con varios hijos que trabaja todo el día en una tienda” completó la exposición con una cortina y una colcha primorosamente trabajadas a ganchillo.

No es la intención de este comentario, como no lo ha sido el de la exposición, establecer valoraciones en orden a la calidad de lo mostrado. De un modo general, sí podemos afiramr que el conjunto cobraba una entidad muy considerable gracias a los numerosos tapices, excelentes en su mayoría, muchos de los cuales mostraban, además, nuevas posibilidades que ofrece el trabajo en el telar para jugar con los volúmenes.

Es alentador –y he aquí el verdadero sentido de la exposición- que las propias autoras hayan logrado obtener un nuevo medio de dar a conocer su obra. En este sentido, a pesar de que la muestra no ha sido todo lo representativa de la producción femenina de arte que hubiera podido ser, el balance es satisfactorio. Ante él, y como contraposición, se impone una reflexión sobre el absurdo Certamen de Pintoras de Guipúzcoa que convoca anualmente la Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa y en el que, nos parece, se trata más bien de una graciosa concesión de dudosa parternidad a la creatividad femenina que de un auténtico impulso para que ésta se desarrolle y sea difundida.

MAYA AGUIRIANO