VOSOTROS cogéis y metéis
en la hormigonera un beaterio, la Trapa, un falansterio de iluminados y
quietistas, lo
èxtasis provocados de Iñigo
de Loyola, un campeonato de la OJE, el enrolle de Aránzazu, varios
libros eternos
tibetanos, le añadís
la sal trascendente de los Vedas y la pimienta de la neurósis iluminada
por iconografías
hindúes, perfume de sándalo
y efluvios de clavo y comino, le dais a la manivela y os sale la comuna
místico-yogui
radicada en Lizaso "LA SENDA DEL
ARCO IRIS"
ORACIÓN Y ENCIERRE
Fuimos el Ernesto, una compañera
muy majica y los tres. "Es aquella casa, la tienen toda pintadica de floripondios,
ya verás". Miramos el edificio.
"¿Aquella que parece el Escorial?" Por lo visto el edificio y el
extenso terreno que lo
rodea pertenecieron -siniestra coincidencia-
a eso de lo Tutelar de Menores con sus depositarios los del Corazón
de Jesús, o compañía
perteneciente a una víscera similar. "Antes fue un convento". Era
una hora tardía en la
mañana, y al conductor le
sonaban las tripas. "¿No comemos algo en el pueblo?" "No, ya nos
darán ellos, nos
invitarán". Atravesamos la
verja policromada plan naif. El naif -retorno a la infancia perdida, después
el yogi-jefe
Emilio Fiel nos corrobaría
que dentro se puede regresar a la gente a la cómoda postura intrauterina-
es una
constante de entorno. Flores, manos
y simbología jipi, pero, fijáos, nada de psicodelismos. Aqué
de yerba nada,
por no pasar no pasa ni el tabaco.
En la puerta, un aviso: "No fumes: los pulmones trabajan".
ESTAMPITAS
Por dentro, estampas hindúes:
expresionismo estático. Y nuevos murales parecidos a los que se
contemplan en los
parvularios de las ikastolas. Mariposas,
barquitos de papel, pececitos de colores. Y una extensa iconografía
con
fulanos indios de la India, como
decíamos de chavales. Gurus. Incluso aquél gordo que le estamparon
un
pastelazo. Y Ghandi. No nos explicamos
qué pinta el inventor de la desobediencia ciudadana en un nucleo
de
absorción de rebeldías
como este. Mientras de vez en cuando siguen surgiendo catalépticos
o así - hay más
catalépticas que catalépticos,
hoy por hoy las chavalas necesitan más de estos rollos de alienación
desalienante-,
y en un descuido me abren la puerta
y puedo fotografiar la celda de uno de estos meditacionistas con sus
sábanas, sus cogines, su
velón, sus estampitas o idolillos y su olor a cabra: el olor a santidad
debe venir más
tarde. Los zapatos se acumulan a
la puerta de una de las salas de cursillo donde se enseña el silencio.
Nos meten
en la cocina dos internas, una flaca,
otra hermosota, las dos híbridas de andereño y de clarisa
de los clavos de
Cristo.
-Bueno, Emilio hablará con
vosotros dentro de unos minutos, pero me ha dicho que no saques más
fotos.
Entretanto, primero en el taller
con las dos encargadas de la cocina, y después en la propia cocina
con uno de los
ectoplasmas levitantes que allí
moran, empezamos a azuzar la polémica plan provo ateo-caústico.
Las chavalas
respondían con una sonrisa
de bondadosa suficiencia -"éstos qué sabrán"- y con
puntaditas.
Apareció el yogui-guru Emilio,
con su irradiación interior de magnetismos apaciguantes y de diplomacia
colegiada.
Emilio es cordial y gallego. Después
se lo diría yo. "Tú eres gallego". "Mi padre era gallego".
"Te lo digo porque me
contestas con preguntas". Nacido
en Donostia pero gallego. Para montar estos tinglados se necesita esa
inteligencia conspicua de los celtas.
Nos subió a sus aposentos,
en lo alto del edificio, nos suplicó con calmosa autoridad que nos
quitásemos las
botas, que no le hiciéramos
fotos ni a él ni a la gente, y charlamos durante una hora. Es decir,
charló él. No me
permitió -me lo sugirió
con habilísima contundencia, sin perder la cordialidad- tomar notas.
HABLEMOS A CALCETIN QUITADO
Por "LA SENDA DEL ARCO IRIS" puede
pasar el que quiera venir sin discriminaciones, como en la Legión.
Al que
viene diciendo que no tiene pela,
no importa, se le acoge también. Un cursillo cuesta 9.000 pelas.
Dice el guru
Emilio que lo que allí se
aprende es de gran utilidad posterior, que es pasta bien invertida. La
teoría es, en
principio, perder el miedo a reconocer
el problema de uno, enfrentarse cara a cara con el fantasma doméstico
de
la mente de cada uno. Al final,
si se hacen los ejercicios con dedicación, se llega a la Oración
Suprema. "Pero oye,
me han dicho que aquí vienen
ateos: ¿cómo reza un ateo?" "No se trata de una oración
con el cerebro, sino algo
más, es una explosión
de alegría interior que te comunica con la divinidad, pero esa divinidad,
cuidado, no es
identificable, no tiene rostro,
ni esencia, ni definición". A lo largo de la perorata hemos podido
destacar -nos
miraba profundamente, hipnóticamente
a los ojos con sus ojos negros- una insistencia obsesiva en lo de: "La
gente piensa que esto es muy fácil,
pero yo os invito a que bajéis y estéis unas horas, qué
unas horas, tres
minutos enfrentados con vuestro
problema, y veréis lo duro que resulta".
Emilio Fiel ha sido marxista-leninista,
revolucionario, ha escrito libros sobre marxismo y ha estado -otro más-
en el
mayo francés. Es matemático
de carrera, y ha estudiado psicología. Se lo ha leído todo.
"La letra escrita también
es mentira". Le respondo: "Y la
letra hablada también: hay fraseologías con esencia, pero
sin existencia". Los
ataques logrados los acoge con deportiva
sonrisa. "¿Sois anarquistas?" Y va y se pone: "Las revoluciones
son
inútiles. Ni la Revolución
ni la política, ni los políticos van a salvar a nadie, ni
nos van a resolver nada". Entonces,
la revolución personal. Ernesto
tercia: "Pero esto es evadirse, la Revolución hay que hacerla dentro
de lo
cotidiano". Y antes de que el guru
coja el hilo, señala las iconografías, los trabajos manuales
del taller: "Todo este
simbolismo es artificial nos trae
a hace diez años, cuando se puso de moda el orientalismo entre los
jóvenes". Y yo
remacho: "¿Por qué
todos los trabajos son hindúes, por qué esa iconografía
de gurus y ghandis?". Y se evade
malamente: "No tiene importancia.
Es para hacer bonito, para llenar un hueco, para adornar".
COMER RAICES A CUATRO PATAS
"Yo no tengo religión, sigue
diciendo Emilio, lo cual no quiere decir que no sea religioso. Yo niego
el pecado, cosa
que las religiones no han hecho
nunca. Todo lo que se considera bueno o malo es sagrado, todo: la cólera,
la
envidia. Todo son energías.
Por ejemplo, el sexo. El sexo se interpreta por las personas que se dicen
libres de mala
manera. Si tú das rienda
suelta a tu agresividad, por ejemplo, o a tu instinto sexual con el coito
o la masturbación,
has perdido una energía.
Si mediante las técnicas de meditación lo absorbes y retienes,
esa energía te sigue
perteneciendo". (Hábil dialéctica:
se transforma reprimir en retener. Aquí predica Emilio el
celibato salvo en casos
definidos y excepcionales). "Ya
os he dicho: no hay bien, ni mal, todos los impulsos del hombre son sagrados".
Preguntamos si aquí se curan
las neurosis. "La vida actual es neurosis, y su única curación
se ha de producir con
la vuelta a la Naturaleza: convirtiendo
al hombre en salvaje, y los salvajes no tienen filosofías ni ideologías
ni
comeduras de coco..." "Oye, ¿sabes
lo que ha dicho Fraga? Que la Naturaleza es de derechas". Emilio trata
a
Fraga de disminuido mental. "En
todo caso, la Naturaleza será de derechas porque es sabia, no por
afán de poder".
Vamos por otro lado. "Oye, esa especie
de maniqueismo, de presencia a partes iguales de Dios en lo considerado
bueno, y en lo aceptado como malo,
esa santidad del diablo... hace tres siglos os hubieran quemado por herejes,
como a los iluminados, quietistas,
barnabitas, teatinos y begardos". "Sólo que aquellos follaban, pienso
entre mí).
"Eso estaba inventado miles de años
antes", dice el guru. "¿Qué te parece Freud?". "Lo que dijo
Freud, que tenía a
mi parecer el cinturón muy
apretado, son cosas sabidas miles de años atrás".
Indicamos un problema muy sangrante
y particular: "Y si te viene un neurotizado por problemas laborales?" "Pues
le digo que se siente y que medite,
y que trabaje con nosotros". "¿Y si él lo que quiere es su
puesto en la fábrica?"
"Pues le diría que siguiese
allí, que sea feliz con su infelicidad..."
CONCLUSION
El guru Emilio Fiel está financiando
personalmente durante este año inicial el falansterio "LA SENDA
DEL ARCO
IRIS". Tiene pela por su casa. Renegó
de las comodidades. Renegó de su intelecto. Aquí no hay ningún
problema
de embaucamiento por afán
de lucro, por ambición personal. "Os vais con la lección
aprendida a medias, venid y
pasad una temporada, hacemos cursillos
de medicina natural, de imposición magnética de manos, os
invitamos a
danzar y a gritar como salvajes,
a no sentir el miedo al vacío que da el sexo". Emilio ha estado
en comunas
experimentales. Ha pasado de todo.
Eta gero hau. ¿De qué va el tenderete este? No quisiéramos
ser tendenciosos,
pero vemo el No a la agresividad,
el No al sexo liberado ("En sexo los que se creen más libres son
los más atados"),
y la integración en este
falansterio que es al mismo tiempo Familia, Municipio y Sindicato. Un panteísta
psíquico. A
su comunidad pueden ir a parar los
desengañados de la lucha de clases, los elementos radicales agotados,
los
integrantes de la rebeldía
en fábricas y facultades. El guru ha sido marxista, y no olvidemos
que no hay peor
fanático que el converso;
ni que los arco iris impiden ver los colores; ni que las divinidades en
abstracto diluyen la
lucha de clases en concreto. No
vamos a caer en la vulgaridad de decir que al guru le paga la CIA: ocurre
que
Emilio es un CIA, una CIA facsímil,
pequeñita y curiosa. "Todos los que hicieron los ejercicios oyeron
las campanas
de Pentecostés". ¿Por
quién doblan las campanas, guru Emilio?
RAFAEL CASTELLANO