CAPITULO MMMCCLXKKWIIJVII.- De cómo
tuvo lugar en la sinagoga del Bizkai Diru Batzar el acto de mesación,
arranque y descuaje de cabellos
a cargo de los atso-baztarkide de Gernika al serles dada la noticia de
que al
Padre Logorrea S.J. le habína
dado el cambiazo, substituyendo la urna que lo contenía el príapo
incorrupto de
Gabino Harana por otro de imitación
hecho con pan ázimo de los trigales verdes de Euzko-Lurra.
Al ser conocido el agravio, y abundando
todos los atso-batzarkide en la opinión de que el expolio no podía
ser
obra sino de los sicarios del Comité
Central de recién creado ERREX (Errenegados y Exógamos”)
infiltrados en la
Obra del padre Logorrea con la estratagema
de venderle incienso delirógeno, el estúder Halmorrana procedió
a
asir el mechon de pelo que le quedaba
en el occipucio y tiró de él, y se lo arrancó, y lo
tiró al suelo de la
sinagoga, y los otros amaikarcas
le imitaron y hubo incluso quien se mesó y desarraigó con
furia los cabellos del
pubis. Así iniciada la sesión
se decidió enviar un mensaje urgente por xoxua mensajera a Harri
Batua el paladín sin
tregua de la Kausa donde se decía
en clave: “Etorri”. A los pocos segundos llegaba a la sinagoga un gran
ictiosaurio volador que llevaba
grabado en el pico el siguiente jeroglífico:
Hauts dezake ate burdinazkoak
Marteilu silarezkuak
(Martillo de plata abre puestas
de hierro.)
Con lo cual los amaikarcas reenviaron
a la xoxua, esta vez con un cheque por valor de veinte dólares
venezolanos atado a la pata, y a
la media hora o por ahí, precedido de ráfagas de viento sur
y de bandadas de
arcángeles laicos, llegó
Harri Batua y les dijo:
-Quéhé cohoño
ahabéis ehestado ahacihiendo aquihí, quhe parehece la baharbería
de Txomin “Egurzango”.
Aharrayua!
Y al principio alborotadamente como
tropel de monjitas y al final en orden jerárquico los atso-batzarkide
o
amaikarkas del Bizkai Diru Batzar
le dijeron al héroe invizto cómo existí aun nuevo
núcleo de conspiradores
marxistas emergidos del cieno de
la Rif Gotx del Nerbion, que no sólo se metían con las esencias,
sino que
trataban de subvertir el orden establecido
y convertirlas en flatulencias.
-Son los que sabotearon el retoño
del Gernikako Zuhaitza –acusó el caporal Lapazorri con grandes visajes.
-Vinieron disfrazados de mayoristas
de estiércole.
-Pero eran esbirros de la ERREZ –emtió
baza el arconte Pizpotola- Nuestro etnólogos, ayudados por Aranzadi,
han
analizado la ximaurra, y resulta
ser kaka de vaca microrrínica, braquicéfala y de ángulo
facial huidizo, y no la
característica kaka baska,
que es con pigmentación en arco-iris y cristalización fecal
policónvaca.
-Imitan el acento de los mercaderes
de Zubero, y así, se introdujeron en casa de Logorrea S.J. engatusándolo
con melodías llenas de ü
con diéresis y prometiéndoles esclavitos impúberes
gascones.
Oído lo cual, Harri Batua
se puso meditativo y prometió buscar a Logorrea, a los infames impostores
y sobre todo
al símbolo tribal que representa
el Pene Incorrupto de Gabino Harana el protobasko que había conseguido
ser
padre de treinta hijos sin holgar
una sola vez.
Y Harri Batua, después de
emitir un grandioso y tonante “¡Apokume!”, echó a volar seguido
de una escuadrilla de
pterodáctilos de Anboto que
le abandonaron a la altura de Markina posiblemente para ir a ver el partido
de
pelota. Y fue en aquel instante
cuanod, oh azares del destino, se tropezó con el autogiro policial
encargado de
impedir el acceso a Donostia de
presuntos manifestantes para la presunta manifestación que hipotéticamente
debería celebrarse a las
ocho y que había sido prohibida por defecto en la forma “al no constar
en el pliego los
nombres y apellidos de todos los
manifestantes que vayan a tomar parte en el acto”. Nuestro apolíneo
héroe oyó
perfectamente cómo el vigilante
que iba en la carlinga chillaba en el micrófono:
-Zahento, que aquí hay un
lihto que ze quié colar volando.
Después, y uando ya manoteaba
Harri Batua para frenar y volver grupas en el aire, oyó el crepitar
del interfono:
-Proceda.
El helicóptero dio una cabriola
en el aire, entoences, y le interrumpió el paso a Harri, el cual,
en el paroxismo de
la ira recordó su calidad
de miembro del Parlamento y así se identificó:
-Ohoigan, ohojo, quehe yo gohozo
de ihinmunidad paharlamentaharia.
Pero ya una mano implacable y carpetovetónica
le trincaba por el cuello del blusón de ganadero con el cual Harri
Batua pretendía pasar inadvertido.
-A ver ,permizo de vuelo zin motó,
licencia fihcal der vehículo, juhtificante munizipá, dehcargo
de utilización de
ehpacio, zarbocuto der Gendarme-Jefe,
placet der Gobernadó para la inclusión en er paisahe, impetra
y
nihilobstat del Ministerio de Ecología,
licencia del Zeñó Obihpo, venia por triplicado del Correjidó,
exéquatur en
papé amarillo con bodoque
de la Agregaduría de Abastos y Fomento de Navegación Aérea,
bendícite en cuartilla
de barba firmada po el zecretario
del Zeñó Minihtro de la Zanidá, vacuna antirrábica,
carné der Atleti, nombre de
zuh abueloh maternoh y paternoh,
epítome de ciudadanía con tapas de cartoné y impimatur
der carné de
identidad sellado por la zortiha
der Nuncio Apohtólico.
-¡Aharrayuá! –bufó
Harri Batua, viendo que ya brillaban las esposas en manos del ayudante
de mecánico. El
guardia seguía diciendo con
sonrisa meliflua, mientras le arrastraba al interior de la carlinga:
-¿Cómo? ¿Que
no tiéh ná de eso? Lihto, mah que lihto, andando p¡adentro
que te vah a yebá una ohtia que te
vá a enterá.
Fue entonces cuando nació
una sospecha en el fondo del superintelecto de Harri Batua el cual creyó
observar
cómo se movía espasmódicamente
el bigote del jefe del helicóptero al decir “ohtia” en tic que no
le resultaba
desconocido. Así que para
irritar al guardia, al tiempo que se resistía, se puso a cantar
con voz de tiplón de
Lapurdi:
Nik balinbalitz
guardia beder
zenbait maiteño ba nuke.
Neskatxa gazte eder direnek
nitaz kasurik eztute.
-¡Cagüen loh cohone! –bizquearon
terriblemente los ojos del cabo de helicóptero-. ¡Entra p’adentro,
cagüen la
leshe!
Entonces Harri Batua, justo cuando
sentía cómo el abrazo de frío acero de las esposas
se ceñía, adivinó la
verdad. ¡Aquel era un helicóptero
apócrifo! ¡Eran los del TMT –“Todo Menos Trabajar”- disfrazados
de pasma! Y
las asociaciones intelectivas se
aceleraron en su mente: aquella misma mañana en Radio Popular habían
hablado
los del TMT y los de el ERREX de
que se iban a fusionar en uno porque, según palabras textuales de
uno de los
líderes. “No somos más
que cinco y un esprai”.
Muy mucho se guardó, cuando
le echaron como un fardo en la trasera de la carlinga, de acusar a López,
el
jeraca del TMT, de que la había
reconocido por el tic del bigote, que le había salido de tantas
partidas de mus
como había jugado en Martutene.
Recordando que poseía una superdentadura fabricada a cambio de un
favor por
el odontólogo Kirrika (el
favor había sido un juego de posturas masturbatorias caucasianas),
nuestro Harri se puso
a roer la cadena, y poco después,
liberado, lanzaba al espacio a los dos falsos guardianes de helicóptero
cuyos
paracaídas se abrieron rumbo
a la Plaza de la Constitución, donde hormigueaban las masas.
-Quehe noho ohos pahase nahada –masculló
Harri Batua, que se apoderó de los mandos y puso rumbo hacia el
palacio del Padre Logorrea S.J.
y aterrizó en el parterre, hallando al buen cura hecho un mar de
lágrimas.
¿Conseguirá demostrar
Harri Batua que es parlamentario? ¿Gobernará en Burlada un
concejo proverista? ¿Le
concederán a EUSKADI SIOUX
el Nobel de Pornografía? ¿Llegará a tiempo Harri de
impedir que las Masturbatrices
usen el Pene Incorrupto de consolador?
¿Volverán las oscuras golondrinas, con el tiempo que hace?
(Continuará.)
FALETE