LA EPOPEYA DE HARRI BATUA

De cómo Harri Batua, el invencible campeón de seis pies de estatura y ojos color bocio exoftálmico karistio, pudo volar gracias a sus facultades extraordinarias por encima de la cresta pirenáica, yendo a dar con su persona en el convento de las Dames Masturbatrices de la Diarrhée du Christ, y de los acontecimientos abominables que allí se estaban maquinando acerca de un trasplante de príapo.

Cuando el padre Logorrea S. J. Le hubo narrado cómo sicarios disfrazados de kakautores de Zubero le habían embaucado, susbituyendo en su urna el Pene Incorrupto del Protoapóstol Gabino por una imitación hecha con arthoa de baja calidad, a Harri Batua le entraron al unísono la ira y la náusea, esta última porque de tanta lágrima y tanto moco el jesuita estaba más viscoso que nunca. “ai, bonbitxularri”, suspiró y acto seguido pronunció el conjuro dinamizante para volar:

Haria maria kin kuan kiñ
Portan zela, portan miñ
Arritxinalet
Segeren, megeren
Kiru karun pek eta itzauuuu!

¡Oh prodigio, oh taumaturgia de la castidad impertérrita! Al pronunciar aquellas palabras transmitidas a lo largo de veintisiete incestos la verga impoluta de nuestro héroe zumbó como aparato mezcla de turborreactor y de aspiradora comprada a plazos en Zaharrean y lo propulsó a través del éter de la muga lanzando por la puntica del rosado balano una estela de humo tricolor. Aquel humo iridiscente fue el que llamó la atención de un helicóptero de CRS, el cual, desdeñando la escolta de plesiosaurios ortofrénicos que formaban una V a la zaga de Harri, revolotéo frente a las narices del Protocampeón de la Fimosis Abertzale, y el que parecía mandar a aquellos sicarios mugió:

-Olalá, montrez mué le carné de respiré, le cedule de volé, la carté verte, le certifique de parlé fronsé, le paseporté d’anfan de la patri, le placet de la vaccunation contre lé purgation, photo de pepère, photo de memère, venia et nihil-obstat du Cardinal Richelieu (fils), et l’impetra et aquiscencia de mesié le suprefé Soutien-Gorge de la Tante pour saboir que voú n’êtes pas basqué, isi s’é la patrí, la grondeuuuur, montre mué ossi l’analisi espermatiqué isi nú ne bulón pá de basqué-espagnole, le basqué-espagnolé c’é l’anarchí c’e la dispersion, la Frrroooonse c’é cuá, c’é cuá?

Pero no en vano Harri Batua había sido catecúmeno donde los Higadistas de Jesús en Galdakano, y conocía por la gloria infusa de la pureza de pensamiento cuál era la contestación a la adivinanza, cuál era la frase que podía hacerle pasar a través de la operación-filtro.

-La Frrooonse, c’é cuá? –insistía el esbirro CRS, propinándole a Harri golpecitos en el bajo vientre con su vara de bambú.

-La Frroonse –repuso el euskoadalid- c’é une Unité de destin dán l’Universel.

-Olalá –palmotearon los gendarmes con lo smostachos erizados de fervor.

El sargento hizo otra pregunta:

-E lé fransé, quesquesé lé fransé?

-Lé fransé –les guiñó un ojo Harri a los plesiosaurios de su escolta- c’é le portateur de valeurs eternelles.

-Oh merrde, olalá, bú situayén fronsé, pasebú silbuplé –se cuadró el sargento de CRS, y Harri aceleró con el pensamiento su turborreactor fálico y, despidiendo siempre la estela tricolor, maniobró rumbo al convneto de las Masturbatrices de la Diarrhée murmurándoles a sus plesiosaurios:

-Aharrayua! Ehestos caharabineros sohon pan cohomido.

Y, mientras volaba, se sabó de la ropilla un pífano hecho con una tibia de cacereño y empezó a silbar en ella el Andra Madalen. No tardó en contestarle el eco de un barítono melifluo de opereta basko-folklórica:

Maritxüüü,
Comme sonne le txistüüü!

“Ahajá: ¡Lohos kahakautores del Beharn!”, masculló, y se lanzó en picado aterrizando en el claustro del convento de las Masturbatrices de la Diarrhée du Christ, cuando las sores, influidas por la melodía del barítono melifluo, se dedicaban al éxtasis colectivo de la “masturbatio per frictio”. Huyeron en revolotear de tocas que despedían un olor así como Conservas Dentici, y Harri pudo recuperar uno o dos consoladores recauchutados. Examinólos con detención, leyendo en ellos: “Michelín-Vitoria”.

-Aranopola! –rugió Harri-. Ahaquí es cosaha dehe buscahar a laha jeraharkia: el Pehene Incohorrupto estahará en mahanos de la Masturbatriz Superiora.

Y, poniendo la frente en forma de ariete, nuestro Harri embistió la puerta del fondo del claustro y la astilla más grande quedó como mondadientes, y allí mismo tropezó con dos personajes cuyos rasgos nearderthalinos le enardecieron el instinto. Uno de ellos iba vestido con las sayas de fraile Dominique de Tétons de Sainte Bernardette, y el otro, ataviado con cintajos, txapela blanda en forma de barretina, bombachos de seda, abarcas de tafilete con brocado y chaleco recamado en hilo de oro que imitaba dragones y dos escapularios de la Virgen de Lourdes, se le hizo familiar en seguida a Harri.

-Joño! Hi Mermeladeguy haiz! “Lehe chahampion de la CHANSON DU MIDI”!

El efebo bearnés Mermeladeguy se puso rosado de vergüenza.

-Joño! –insistió Batua- Hi gauz naskagarri abesten duk: “RAMUNCHO, TU AS LE BERET VELOUTE”. Puaj!

Se le erizó de pronto a Harri el cabello de cólera:

-Pehero noho he vehenido a eheso –les cogió al Dominique por la saya, y a Mermeladeguy por la chalina de raso-. ¿Dohónde esohondéis el Pehene Incohorrupto, felones? En cuahanto a tihi, frahaile sahayón, tuhus rahasgos mehe sohon cohonocidos. Berroia!

Y Harri Batua oliscó los hocicos aplastados del fray y creyó hallar en aquel sospechoso belfo un hálito de cazalla de granel.

-¡Lohópez, el del TMT!

Aqueelo sucedió en menos tiempo del que es necesario para escribirlo (y muchísimo menos el que es necesario para cobrarlo): Mermeladeguy indicó con voz restallante:

-¡La maketita debilitante, Lopès! ¡Versión sonora! ¡Intoxicación del Héroe por vibraciones naskagarris!

López del TMT captó al punto la artimaña, y tomó aliento, y frunció la simiesca cara, y se le hinchó una arteria roja en el cuello y otra en la sien mientras batía palmas y aullaba:

-¡Viiiiva er vino y lah muhere!...

Simultáneamente, Mermeladeguy emitió su voz de glucosa:

Fandangó, fandangó
avec mon gigoló...

-¡Noho! –musitó Harri Batua-. Maketita en fohorma de Chanson du Midei, noho... –y ya su mano de acero se debilitaba, dejaba libres a López del TMT y a Mermeladeguy el barítono de la Chanson Basque, los cuales se apresuraron a sacar de un armario una muñaeca hinchable con rasgos bárdulos y un liguero negro, muñeca que colocaron ante los ojos cada vez más exangües de Harri Batua, en cuyos oídos repercutían las sevicias sonoras del lider sucursalista:

Cocidito madrileño,
repicando en la buhardilla...

Así, entre la neblina que el vértigo ponía ante sus pupilas, nuestro eusko paladín creyó ver a Marimorena, el navarro del ERREX (Errenegados y Exógamos) llevando en una bandeja esterilizada el Pene del Protovirgo, y creyó oír:

-Listo para trasplante.

¡Oh, infamia! Iban a transplantar el Pene Incorrupto a la Superiora de las Masturbatrices de la Diarrhée du Christ, la cual, como todos sabían, ansiaba cambiar de sexo para dedicarse al sacerdocio que su condición le negaba.

¿Podrá la maketita sonora con Harri? ¿Le saltará de nuevo ante el liguero la fimosis artificial hecha con pellejo de baso-txerri? ¿Mandarán cerrar la Palanka y similares los ayuntamientos del PNV? ¿Es el Mosto Palacio una droga? ¿Es masoquismo lo del Partido Karlista?

(Continuará)

FALETE