“Caray con los gay” es un espectáculo-Revista de las del Paralelo, o sea, de lo mejor de Barcelona. En algún momento, Raúl Sender, que tiene mucha gracia, nos lo explica:”Gay es la palabra que ahora se usa para llamar a los homosexuales y que sustituye a otra, muy castiza, pero de mala pegada al oído: mariqieta”.
A los espectáculos del Paralelo va todo el mundo, tratan de ser buenos y cuestan 400 y 500 chuchas. Para matrimonios jóvenes y gente mayor. Y no es todo, claro. En la actualidad hay algo así como 30 bares clasificados en “ambiente gay”. Un buen montón de travesís haciendo la calle y la carrera con éxito indudable (de 2.000 a 5.000 la tarifa) y prácticamente no hay espectáculo sexy que no incluya al tío despelotado con lo que tiene de “avance” en aquello de hombre-objeto. Luego ya estaría el ancho mundo de la prostitución homosexual, jóvenes y chulos en plan discreto (bares, saunas, servicios a domicilio) o la peligrosa (menores).
Barcelona siempre ha tenido algunos travestís famosos, como demostración de un cosmopolitismo que tanto envidiábamos los vascos y frustaba a los madrileños. Madame Arthur, Jonson y más reciente, el Pavloski. Pero lo del Gay no es sólo un fenómeno de teatros y espectáculos que añaden algo de picante y fantasía al viejo asunto del follar. La homosexualidad en Barcelona es un fenómeno de relativa buena aceptación social y mayor tolerancia. La capital catalana proporciona también a los Gay su vieja tradición de permisibilidad y libertad que al amparo del puerto, no es sólo achacable a la burguesía ilustrada, sino a casi un siglo de luchas radicales de anarquistas y comunistas. Una tradición que ni Franco pudo borrar como lo hizo en otros sitios.
A EUSKADI SIOUX esta vez le ha interesado hablar con los Gay vascos instalados en Barcelona. Hemos entrevistado a dos de ellos. Se abre la bronca: “En Euskadi lo que está reprimido no es tanto la homosexualidad como la sexualidad misma.” Uno de ellos, ex-militante de partido de izquierdas, con un par de años de cárcel a sus espaldas etarras, continúa: “he conocido mucho homosexual reprimido en Euskadi. Por ejemplo, sé de un pueblo donde otro que está aquí con nosotros ha tenido relaciones con padre e hijo y algún amigo de su antigua cuadrilla.” El otro nos indica: “en la revista Party, salen cantidad de peticiones-contactos de gente gay en Euskadi. Pero cantidad, oye”.
-¿Cómo cuántos gay vascos conocéis vosotros aquí en Barcelona?