El “KOMANDO ZIKIÑA” tenía
una misión imposible que cumplir: euskaldunizar Madrid, cambiar
el chotis en Madriz,
Madriz, Madriz, Euskadiko Zati Maitemin.
Había que empezar por conocer
la infraestructura de abajo arriba, y como eran muy cumplidores, así
lo hicieron./font>
Empezaron por el METRO en cuya discreta
investigación hubo ya varias bajas, cuyas motivaciones no hace falta
explicar. Y entre metro y metro,
alcantarilla y alcantarilla, de Cascorro a Chamberí encontraron
un agujero famliar,
un cráter que les guiñaba
con fumarolas diciéndoles “ven y ven”. Era un agujero muy conocido,
el ombligo de un
largo cordon umbilical que llevaba
a Gernica. Estaban en Claudio Coello 104, cuna de la “Operación
Ogro”. Aquella
sinagoga del sionismo euskaldun
habló como Zaratustra etico-sabiniano, mientras el KOMANDO ZIKIÑA
tomaba
notas para aprovechar la experiencia
de sus antepasados en iguales correrías.
“Muchas chorradas se suelen decir
sobre los americanos y sobre la CIA, pues parece que su inteligencia no
tiene
límites. Por la época
de la Operación, y años más tarde, todavía,
los sesudos miembros de la dirección del PCE,
opinaban que “todo” había
ocurrido con el conocimiento de la Central Inteligentzi Off Ameriketakoa,
pues a tan
pocos metros de la embajada yankee,
era imposible hacer túneles y cosas así, sin que los sofisticados
aparatos de
captación y control operativo
americanos no se enterasen. Bueno, pues no sólo eso, sino que aquí
los mendas,
hacíamos un concurso de a
ver quién meaba más lejos a través de la verja de
la embajada”.
-¿De la verja?
-Sí, de la verja.
-¿Y los grises?
-Pues eso, con la “verga”.
-Eráis averjales.
-Sí y avergales. También
nos apostábamos quién tenía la verga más larga.
-¿Y quién ganó?
-El de Vergara, claro.
LA COBERTURA LEGAL
-Pues nosotros lo tenemos jodido.
A no ser que nos expliquéis, de qué ibáis por la vida.
Porque echamos un tufo a
poteadores, que no te menees. Y
encima éste tien las dos pelotas del mismo lado, como la makilla
de Monzón.
-La cobertura legal de los miembors
del comando era la de ser “sociólogos”, eco