nomistas, ingenieros y esas cosas”, vascos ellos, cosas que por lo visto no había manera de disimular, lo de vascos. O como dicen aquí, lo de “bajcoh”. Pero lo que no se había dicho –y os rogamos discreción- es que el comando estaba ensayando la aplicación de un “Programa Científico para el Desarrollo Integrado de la Villa de Madrid, la Capital, y es más alguno de nosotros, en una relación que la historia posterior ha aclarado, pasaban por ser miembros del Banco de Vizcaya, Sección Regional, dirigida por el hoy presidente de la Diputación Guipuzcoana, don Xabier Aizarna, que ha resultado ser, encima, todo un señor del PNV.

-¿Eso quiere decir que el PNV y ETA eran complementarios; que lo del PNV era precisamente el “pene” y lo de ETA, los cojones?

-Echarle un poco de “imaginación” y tendréis la respuesta. Nosotros, por razones de seguridad no podemos decir más.  

HOSTIAS Y JAMON SERRANO

-Sabemos que varios de vosotros comulgásteis junto al Ogro en más de una ocasión. ¿Es cierto que al estar la iglesia en la calle Serrano las hostias sabían a jamón idem?

-Bueno, no. Sabían a barquillo. O mejor dicho tenían un sabor como a nada que dejaba un ardor encoñaúlceras preocupante.

-¿Y entonces cómo os aregábais para comulgar según el ayuno que nos enseñaron nuestras santas amonatxos?

-Sencillamente convirtiendo el amaiketako o amarretako, en zortzitako, o como se diga, porque el Ogro era más puntual que la leche y siempre llegaba a las nueve y un minuto como un clavo. Una vez uno de nosotros, el de turno, fue a comulgar, y allá mismo, sobre la barandilla esa se le escapó un regueldo como de chorizo. El cura se mosqueó con el gástrico estruendo y le preguntó. ¿Usted jóven, ya ha guardado el ayuno”. Y el muy jeta, que casi lo echa todo a perder va y contesta: ”Sí padre, aquí hay uno que va a volar muy pronto”. Y como el cura debía ser más sordo que la tapia de Berlín, pues le dió la hostia, sin más dilación mientras el Ogro estaba y aen su reclinatorio con las manos en la cara no sé si para meditar o para evitar que la cabeza se le cayera al suelo por el peso de aquellas cejas que parecían el guardabarros de un tanque.

-¿Ibáis armados?. ¿No temiáis un cacheo en la puerta de la Iglesia?

-Empezamos a ir armado, y la verdad es que lo del cacheo no nos lo habíamos planteado. Pero tuvimos que dejar las pipas en casa desde que un día en el metro, a mí me palpó un gitano, que por las trazas debía ser marica y al tocarme una cosa dura, gritó: “Qué güeno tás, mi arma”. Yo en principio y con el sofocón –el tío magreaba sin cear- sólo entendí lo del “arma” y me agarré un mosqueo que salí a toda pastilla en la siguiente estación.  

SEXO: SOLO PAJAS EXTRAORDINARIAS

Dicen que había muchas razones para no lanzarse a ligar con las madrileñas. Ellos dicen, insisten en dar razones de seguridad, como queriendo decir que “a través del amor todo se puede filtrar (o balndar...)” Al margen de que nosotros creamos o no en la sinceridad de que no ligaban “por seguridad” en vez de porque eran también “vanguardia” del vasco retraido y misógeno, compensaban esta parte de su inactividad asistiendo a lugares típicos y renombrados por toda suerte de “trabajos diversos” en el terreno sexual. Por ejemplo, en el cine “Carretas” que aparte de ser un lugar muy oscuro, los trabajos, generalmente, se hacen en la propia butaca. Además, muy barato. Por todo ésto, uno del komando dejaba ver su enojo ante la participación de Angela Molina, chica de buen porte, dicen, en la película del macarroni ese, el Pontecorvo, chico, que de roscos, na. Dicen. Que ni el Señor.

-¿Y para lo de follar?

-Aprovechábamos nuestros viajes a Euskadi para...

-...seguírosla meneando.

-Noski.

-¿Habéis visto la película del Juan Luis Galiardo?

-Sí, a mí me la pusieron para torturarme días antes de salir del mako.

-Primero pensábais en secuestrar al Ogro, vosotros, cuadrilla de “Pulgarcitos” aberlaches. ¿Dónde lo pensábais guardar?.

-Pues habíamos alquilado o mejor dicho comprado el traspaso de una boutique en un cuarto de millón de pelas, con tan mala folla que la misma madrugada del día en que íbamos a hacernos cargo de ella, entraron unos “quinquis” a mangar y debió haber allí un tiroteo de puta madre. Total, que con lo de las denuncias y todos los carnés de identidad falsificados, no interesaba seguir el rollo, porque se podía levantar la fiebre. Así que la tía que había hecho la operación y un supuesto novio que hubo que improvisar, tuvieron que inventarse un rollo de que “mire usted, señor abogado, que es que yo estudio en la Universidad, pero los padres de mi novia no quieren que salga con ella y esto de la boutique íbamos a llevarlo en secreto para poder subsistir los dos. Pero, claro, ahora los padres se van a enterar, les vamos a dar un disgusto y tampoco es plan compréndanos, etc...”. Total que el abogado, tonto él hizo como que se tragaba todo, pero eso sí, se quedó con la pastoja.  

“DE MADRID AL CIELO”

-O sea que ya no se le podía secuestrar.

-Hombre, era difícil buscar otro agujero.

-Y por eso hubo que cambiar decisión.

-Claro.

-Pero ¿por qué precisamente lo del vuelo y el ieeup-lára?

-Para que fuese verdad lo de “De Madrid al Cielo”.

-También dice “Y un agujerito para verlo” y en lo del abujerito os pasásteis un pcoo.

-Fue adrede.Así lo podrían aprovechar para hacer después una estación de metro, para ministros, después de lo peligroso que se estaba poniendo ir en coche.

El KOMANDO ZIKIÑA debía proseguir su misión euskaldunizadora. El relato del vuelo sin motor de Koldo Gurdilari Txuri (version abertzale de Luis Carrero Blanco, con el que cariñosamente le llamaban los fervorosos comulgantes) había dejado sus mentes y sus corazones prestos para su acción, aunque sabían claro que muchos no les comprenderían su altísima misión y les llamarían traidores por ir a Madrid. Pero... qué quires que te traiga...

“...qué haces en el alero?”

(Infomre III del KOMANDO ZIKIÑA, para la prensa libre de nuestro entrañable, acogedor, acojonador y borrachuzo país)  

PRIMICIA Las grabaciones de una confesión del OGRO

El comando recordó las enseñanzas históricas fascistas de la niñez. Y recordó que el Cardenal Cisnero fue antes que regente confesor de Isabel la Católica.

No lo pensaron dos veces. En la Iglesia de los Jesuitas algun de los venerables debía ser el confesor del cejudo. Y las confesiones del Ogro interesaban al comando, por si colaba algún secreto de Estado que otro.

Compraron un magnetófono y lo introdujeron en le confesionario en el que alguna ocasión habían visto arrodillarse al Carrero.

Tuvieron que esperar dos días. Una mañana se levantó de su asiento y se dirigió al confesionario. Uno de los del comando accionó el magnetófono a distancia. Ya habían celegrado preubas antes en una iglesia de Euskadi Norte.

La confesión fue breve.

Al igual que los gritos de rigor, el Ogro desbrozó los primeros pecados.

-Ave María Purísima, sin pecado concebida María Santísima, hace quince días que no me he confesado.

La cinta, que a pesar de los años se conserva en buen estado, arroja un profundo carraspeo, un bramido espiritual.

-Estos quince días he tenido poco tiempo para acordarme de Dios. Los asuntos de Estado me tiene ocupado tanto tiempo...

El jesuita le responde que lo comprende perfectamente.

-En cuanto al asunto de mi esposa, nuestras relaciones van más ajustadas al sentir evangélico. La borrasca pasó.

-Se sienten otra vez como dos jóvenes tortolitos, don Luis, que ya se lo decía yo, que eso son las crisis pasajeras, pero al final lo que queda es el amor de Dios... ¿A qué se siente usted más joven? –pregunta el jesuita-.

-Ay, joven, joven... No me diga usted esto don Ignacio.

-Sí ya lo sé, don Luis, que es que la juventud está corrompida, que no sé a dónde vamos a ir a parar...

-Pues mire, yo en eso creo que nos podemos sentir optimistas. Ultimamente y no sé por qué hay más juventud que frecuenta esta santa misa. Incluso comulgan con gran devoción. Hay uno fuerte, que se parece a ese boseador vasco...

-No me diga que Urtain se ha convertido...

-No, no creo que es él pero se le parece. Seguro que también es del Norte.

-Para que luego digan de los vascos. Si la mayoría son unos benditos, muy cristianos, devotos de María muy cariñosos con su madre.

-Sí. Pero tienen ese virus separatista, esos asesinos de la ETA, que tratan de romper a España. Menos mal que son cuatro locos, pagados por Moscú y que pronto acabaremos con ellos.

-Sí es necesario y justo, pues son un peligro para la patria, para los sentimientos religiosos que nos han convertido en esa reserva espiritual, envidía de todos... ¡Ay don Luis! Y perdone mi indiscrecion. Pero algo sbore le sexto... perdónme insisto, pero la carne es débil...

-Don Ignacio, no me diga, que ya no soy un adolescente. Además ya le he dicho que lo de mi esposa va muy bien y en ese sentido nuestras relaciones son perfectamente cristianas.

-¿Ni malos pensamientos?

.Una jaculatoria a tiempo sabe usted que es una victoria.

-Don Luis, eso ya sabemos que es cosa de Dios, pero hay algunas vidas que no pueden terminar más que en el cielo, y yo creo que una es la suya.

-Gracias, don Ignacio, peor aunque eso es lo que en definitiva todos deseamos, me gustaría tener tiempo de seguir sirviendo a España, sobre todo teniendo en cuenta que el Caudillo puede dejarnos y hay que seguir su labor. Prefiero por tanto, tardar un poquito en volar a ese cielo que usted tan generosamente me concede.

-Perdone una vez más, don Luis, aunque sé que no es el lugar más adecuado, ¿cómo va lo de mis obrino?

-Tranquilo don ignacio. En tres días estará resuelto.

La grabación es peor a partir de este momento. Se oyen palabras y expresiones sueltas del propio Carrero como profundo pesar, el viejo quiere saber si los del 1.001 son exactamente 1.001, jamás se entera, Carmen, qué mujer!, padre que le parece...? no se oye el final de la pregunta.

La perfecta confesión, como el lector puede comprobar. La absolución apenas es audible. De lo que estamos seguros es que el padre jesuita no le puso penitencia.

Era como una premonición y como si fuera el aviso divino de dar luz verde a la acción.