-¿Eso quiere decir que el
PNV y ETA eran complementarios; que lo del PNV era precisamente el “pene”
y lo de ETA,
los cojones?
-Echarle un poco de “imaginación”
y tendréis la respuesta. Nosotros, por razones de seguridad no podemos
decir
más.
HOSTIAS Y JAMON SERRANO
-Sabemos que varios de vosotros comulgásteis
junto al Ogro en más de una ocasión. ¿Es cierto que
al estar la
iglesia en la calle Serrano las
hostias sabían a jamón idem?
-Bueno, no. Sabían a barquillo.
O mejor dicho tenían un sabor como a nada que dejaba un ardor encoñaúlceras
preocupante.
-¿Y entonces cómo os
aregábais para comulgar según el ayuno que nos enseñaron
nuestras santas amonatxos?
-Sencillamente convirtiendo el amaiketako
o amarretako, en zortzitako, o como se diga, porque el Ogro era más
puntual que la leche y siempre llegaba
a las nueve y un minuto como un clavo.
Una vez uno de nosotros, el de turno,
fue a comulgar, y allá mismo, sobre la barandilla esa se le escapó
un
regueldo como de chorizo. El cura
se mosqueó con el gástrico estruendo y le preguntó.
¿Usted jóven, ya ha
guardado el ayuno”. Y el muy jeta,
que casi lo echa todo a perder va y contesta: ”Sí padre, aquí
hay uno que va
a volar muy pronto”. Y como el cura
debía ser más sordo que la tapia de Berlín, pues le
dió la hostia, sin más
dilación mientras el Ogro
estaba y aen su reclinatorio con las manos en la cara no sé si para
meditar o para evitar
que la cabeza se le cayera al suelo
por el peso de aquellas cejas que parecían el guardabarros de un
tanque.
-¿Ibáis armados?. ¿No
temiáis un cacheo en la puerta de la Iglesia?
-Empezamos a ir armado, y la verdad
es que lo del cacheo no nos lo habíamos planteado. Pero tuvimos
que dejar
las pipas en casa desde que un día
en el metro, a mí me palpó un gitano, que por las trazas
debía ser marica y al
tocarme una cosa dura, gritó:
“Qué güeno tás, mi arma”. Yo en principio y con el sofocón
–el tío magreaba sin
cear- sólo entendí
lo del “arma” y me agarré un mosqueo que salí a toda pastilla
en la siguiente estación.
SEXO: SOLO PAJAS EXTRAORDINARIAS
Dicen que había muchas razones
para no lanzarse a ligar con las madrileñas. Ellos dicen, insisten
en dar razones de
seguridad, como queriendo decir
que “a través del amor todo se puede filtrar (o balndar...)” Al
margen de que
nosotros creamos o no en la sinceridad
de que no ligaban “por seguridad” en vez de porque eran también
“vanguardia” del vasco retraido
y misógeno, compensaban esta parte de su inactividad asistiendo
a lugares típicos
y renombrados por toda suerte de
“trabajos diversos” en el terreno sexual. Por ejemplo, en el cine “Carretas”
que
aparte de ser un lugar muy oscuro,
los trabajos, generalmente, se hacen en la propia butaca. Además,
muy
barato. Por todo ésto, uno
del komando dejaba ver su enojo ante la participación de Angela
Molina, chica de buen
porte, dicen, en la película
del macarroni ese, el Pontecorvo, chico, que de roscos, na. Dicen. Que
ni el Señor.
-¿Y para lo de follar?
-Aprovechábamos nuestros viajes
a Euskadi para...
-...seguírosla meneando.
-Noski.
-¿Habéis visto la película
del Juan Luis Galiardo?
-Sí, a mí me la pusieron
para torturarme días antes de salir del mako.
-Primero pensábais en secuestrar
al Ogro, vosotros, cuadrilla de “Pulgarcitos” aberlaches. ¿Dónde
lo pensábais
guardar?.
-Pues habíamos alquilado o
mejor dicho comprado el traspaso de una boutique en un cuarto de millón
de pelas,
con tan mala folla que la misma
madrugada del día en que íbamos a hacernos cargo de ella,
entraron unos
“quinquis” a mangar y debió
haber allí un tiroteo de puta madre. Total, que con lo de las denuncias
y todos los
carnés de identidad falsificados,
no interesaba seguir el rollo, porque se podía levantar la fiebre.
Así que la tía que
había hecho la operación
y un supuesto novio que hubo que improvisar, tuvieron que inventarse un
rollo de que
“mire usted, señor abogado,
que es que yo estudio en la Universidad, pero los padres de mi novia no
quieren que
salga con ella y esto de la boutique
íbamos a llevarlo en secreto para poder subsistir los dos. Pero,
claro, ahora los
padres se van a enterar, les vamos
a dar un disgusto y tampoco es plan compréndanos, etc...”. Total
que el
abogado, tonto él hizo como
que se tragaba todo, pero eso sí, se quedó con la pastoja.
“DE MADRID AL CIELO”
-O sea que ya no se le podía
secuestrar.
-Hombre, era difícil buscar
otro agujero.
-Y por eso hubo que cambiar decisión.
-Claro.
-Pero ¿por qué precisamente
lo del vuelo y el ieeup-lára?
-Para que fuese verdad lo de “De
Madrid al Cielo”.
-También dice “Y un agujerito
para verlo” y en lo del abujerito os pasásteis un pcoo.
-Fue adrede.Así lo podrían
aprovechar para hacer después una estación de metro, para
ministros, después de lo
peligroso que se estaba poniendo
ir en coche.
El KOMANDO ZIKIÑA debía
proseguir su misión euskaldunizadora. El relato del vuelo sin motor
de Koldo Gurdilari
Txuri (version abertzale de Luis
Carrero Blanco, con el que cariñosamente le llamaban los fervorosos
comulgantes)
había dejado sus mentes y
sus corazones prestos para su acción, aunque sabían claro
que muchos no les
comprenderían su altísima
misión y les llamarían traidores por ir a Madrid. Pero...
qué quires que te traiga...
“...qué haces en el alero?”
(Infomre III del KOMANDO ZIKIÑA,
para la prensa libre de nuestro entrañable, acogedor, acojonador
y borrachuzo
país)
PRIMICIA
Las grabaciones de una confesión
del OGRO
El comando recordó las enseñanzas
históricas fascistas de la niñez. Y recordó que el
Cardenal Cisnero fue antes
que regente confesor de Isabel la
Católica.
No lo pensaron dos veces. En la Iglesia
de los Jesuitas algun de los venerables debía ser el confesor del
cejudo. Y
las confesiones del Ogro interesaban
al comando, por si colaba algún secreto de Estado que otro.
Compraron un magnetófono y
lo introdujeron en le confesionario en el que alguna ocasión habían
visto arrodillarse
al Carrero.
Tuvieron que esperar dos días.
Una mañana se levantó de su asiento y se dirigió al
confesionario. Uno de los del
comando accionó el magnetófono
a distancia. Ya habían celegrado preubas antes en una iglesia de
Euskadi Norte.
La confesión fue breve.
Al igual que los gritos de rigor,
el Ogro desbrozó los primeros pecados.
-Ave María Purísima,
sin pecado concebida María Santísima, hace quince días
que no me he confesado.
La cinta, que a pesar de los años
se conserva en buen estado, arroja un profundo carraspeo, un bramido
espiritual.
-Estos quince días he tenido
poco tiempo para acordarme de Dios. Los asuntos de Estado me tiene ocupado
tanto
tiempo...
El jesuita le responde que lo comprende
perfectamente.
-En cuanto al asunto de mi esposa,
nuestras relaciones van más ajustadas al sentir evangélico.
La borrasca pasó.
-Se sienten otra vez como dos jóvenes
tortolitos, don Luis, que ya se lo decía yo, que eso son las crisis
pasajeras, pero al final lo que
queda es el amor de Dios... ¿A qué se siente usted más
joven? –pregunta el
jesuita-.
-Ay, joven, joven... No me diga usted
esto don Ignacio.
-Sí ya lo sé, don Luis,
que es que la juventud está corrompida, que no sé a dónde
vamos a ir a parar...
-Pues mire, yo en eso creo que nos
podemos sentir optimistas. Ultimamente y no sé por qué hay
más juventud
que frecuenta esta santa misa. Incluso
comulgan con gran devoción. Hay uno fuerte, que se parece a ese
boseador vasco...
-No me diga que Urtain se ha convertido...
-No, no creo que es él pero
se le parece. Seguro que también es del Norte.
-Para que luego digan de los vascos.
Si la mayoría son unos benditos, muy cristianos, devotos de María
muy
cariñosos con su madre.