LA EPOPEYA DE HARRI BATUA

Capítulo MLCGBIII
De cómo Harri Batua el preclaro éuskaro junto con su cómplice y enseñante en cosas de coitos y apareos el caballero Arjimiro Follahondo se enteran de una curiosa novedad filológica, y de cómo la Caja Metafísica, una vez puesto los cojonzuelos de Gabino Arana a buen recaudo, les fue de gran utilidad a la hora de realizar un curioso chantaje en Madrid.

Una vez recuperados los cojonzuelos de Gabino Arana y a buen recaudo en una de las vitrinas de San Telmo con una etiqueta donde se leía “Testículos fósiles del Enano Hipofisario de Alzo”, nuestro arrogante Etnotipo y su amiguete el caballero Arjimiro Follahondo iban a salir del Museo disfrazados de señoras extremeñas de la limpieza cuando desde lo alto de la escalinata una voz imperiosa, carraspeante y tartaja les llamó: “Aizu, Harri, aizu Follahondo, etorri zaitezte beingona”. Miraron hacia arriba los dos conspiradores y se percataron de quién era el sujeto, o mejor dicho, la cabeza surgiendo de una escotilla, que les llamaba. Pelo cano y espinoso, narizón manierista, bizquera aplopética y rico movimiento de cejas. Insistió la cabeza: “Etorri zaitezte, txakur bateren izenez!”. Nada más escuchar aquel galcismo con perfecto acento de Euskaltzaindia (facción La Sorbonne) Harri y Follahondo adivinaron y seguiñaron un ojo. Era el Archimandrita Pitxelena, eminente glotólogo. Subieron pues la escalinata, le hicieron a Pitxelena el signo de los Carbonarios de Ikaztegieta y se dispusieron a oír. Y El Archimandrita Pitxelena les habló así:

-Sabed que en todo esto hay un profundo y confuso error semántico. Es posible que todos tus esfuerzos, oh alabado Harri Batua, hayan sido en vano, al recuperar las partes incorruptas del tal Gabino Arana, cuando una vez consultados papiros, palimpsestos y códices, resulta que se halan rasponazos que disimulan la identidad de nuestro Protovirgo, el cual se hacía llamar Rabino Arana y no Gabino Arana. Posiblemente se trate de las partes incorruptas de un tal Gabino Aranda, expósito decimonónico nacido en Aranda del Duero y fundador del MCE, es decir, del Movimiento Comunero de Euskadi.

-Haranopola! –gimió Harri-. Ehe ahaquí ohotra ahartimahaña de Lohopez el dehel TMT!

-Otras versiones –proseguía Pitxelena- nos hablan de que nuestro eximio Protofimótico pronunciaba con la “egue”, y así al decir “Ni Arana’tar Errabino naiz” decía “Ni Agana’tag Egabino naiz”. A lo cuela refutan Pontzoña, Erregadera y Txorraluze diciendo que en ese caso se hubiera confundido el nombre completo, y sería Gabino Agana. No obstante lo cual hemos de analizar el RH de esos cojonzuelos para comprobar si efectivamente son los de nuestro Casto Rabino, el llamado Rabino Arana, y no los de un impostor de ultratumba. Si atendemos a las partículas etimológicas de los fonemas Gab y Rab...

Pero ya Harri Batua y Follahondo, hombres de acción, huían de la paliza del investigador. El problema de los cojonzuelos quedaba en manos de los microscopistas. Ellos mientras tanto tenían otra función que cumplir. Así que recuperaron la Caja Metafísica, la envolvieron en harpillera y le pusieron una etiqueta donde se leía “Muestras sin Valor” para engañar a los matuteros y se lanzaron a uña de camello hacia la meseta hacia Madrid, hacia el epicentro político.

Una vez aparcados los camellos en el subterráneo de Las Cortes, Harri Batua y Follahondo se dirigieron a la plaza de Neptuno y de allí en dos ágiles zancadas de sus pantorrillas de artzai de la Eusko-Arkadia se vieron frente al edificio del Museo del Prado.

Al gris de la puerta –el cual por cierto ya no era gris sino marrón- le dijeron: “Somos los linterneros que venimos a traer un taza de báter”. Miró el gris-marrón con indiferencia el bulto de la Caja Metafísica envuelta en harpillera, se encogió de hombros alzó la mano hasta la visera y les dejó pasar. Así que Harri y Follahondo penetraron en aquel Empíreo de la Plástica, el primero tirando del segundo, porque se quedaba extasiado rascándose meditativamente el ankarte, ante las macizas mantecosas de Rubenes. Le decía Harri al oído: “Kontuz! Hatz-herri, Ohots-herri!” (1). Y Follahondo, flagelándosela a papirotazos, seguía adelante. Llegando a la cámara de “Las Meninas” ante cuyo cuadro se extasiaban hasta la baba, el moco y la legaña así como una decena de feligreses con pinta de alemanes, desenvolvieron la Caja Metafísica y la dejaron allí pegada a la pared. Acto seguido fueron donde un bedel, le enseñaron un carné del Amaikak Bat F.C. y dijo Harri: “Ohoiga: Sohomos tuhuristas cohongoleheños: ahay uhun ahartefahacto juhunto aha lahas Meheninas...” Y mientras el bedel daba grandes alaridos de hiena, y pulsaba timbres, sirenas, alarmas y palancas, y mientras el gris-marrón de la puerta acudía desperezándose, Harri Batua y Arjimihiro Follahondo, aquél arrastrando a éste, que se quedaba extasiado crispando los dedos sobre la bragueta al pasar ante los cuadros de tormentos de santos de los Primitivos Flamencos de estilo sádico-barroco, diciendo: “Mira, mira, comix prono!”, salieron a la calle y Harri planeó: “Mihientras aquehe laha Polka sehe cohoncehentra ahaquí ehen ehel Prahado, vahamos a rahaptar a laha “hija dhe CENSURADO yhy pehediremohos pohor ehella uhun crehecido rehescate”. Follahondo asintió, y se introdujo en una cabina de teléfono. Al poco aullaba ante el auricular:”Somos independentistas birmanos. Si no no nos hacen el favor de abrirnos la Caja del Banco de España haremos estallar por telepatía la Caja Metafísica colocada en el cuarto de las Mentiras...”

¿Conseguirán quemar el dineor, terminando así con el trabajo asalariado? ¿Descubrirán que la hija de CENSURADO es un travesti? ¿Seguirán mandando los burócratas en el Ayuntamiento? ¿Cuándo dejarán de emitir por Radio ese viscoso y extemporáneo Angelus?).

FALETE

(1)-“”Extranjero, país del lobo”